La competencia más exigente de
los Juegos Olímpicos forma parte del programa olímpico desde los
primeros, organizados en Atenas en 1896 para los hombres e
incorporado en 1984 para las mujeres. Esta dura prueba hoy la dominan
los países africanos pero a lo largo de los años hubo campeones de
todos los continentes e historias de no creer: el primero de ellos
era un joven griego que dedicaba su tiempo a acarrear agua y se
convirtió en ídolo popular, o en Paris 1900 el vencedor ganó un
bastón, el segundo un sombrero y el tercero una pipa.
El barón Pierre de Coubertain
quiso incorporar una competencia atlética nueva que sea la que
culmine la olimpiada, este acepto una ideada por su amigo
investigador Michel Breal, repasando la historia griega se le ocurrió
recrear la aventura del soldado Filipides, héroe tras los
enfrentamientos bélicos entre las ciudades griegas y el imperio
persa durante el siglo V a.c, que al finalizar la batalla de Maratón
que definió el primer triunfo heleno, Filipides fue designado por su
general correr hasta Atenas e informar la victoria, la distancia era
40 km; este murió al llegar.
Esta fue la primer historia de
las 26 que se llevan disputadas hasta el momento: a partir de aquí
surgieron grandes figuras del deporte mundial, una de ellas, Emil
Zatopek, checoslovaco ganador de 5000, 10000 y maratón en los mismos
juegos en Helsinki 1952, y Abebe Bikila que se llevó el oro en Roma
´60 y Tokio ´64 (el etíope ayudó a su país a ser el más ganador
de medallas doradas con 4 en esta prueba). Por el lado de Argentina
logró ganarla en dos oportunidades, Juan Carlos Zabala en Los
Angeles 1932 y Delfo Cabrera en Londres 1948, mientras que también
logró una medalla plateada por Reinaldo Gorno en Helsinski 1952.
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